A través de la agricultura, privados de libertad de Pérez Zeledón mejoran su proceso de inserción

· Proyecto busca mejorar sus capacidades para la convivencia y que adquieran nuevas competencias

· Productos cosechados se destinan al consumo del centro, tanto para el personal como para la población privada de libertad


Ayote, limón mesino, yuca, camote, naranja. Estos y otros productos cubren 3,5 hectáreas del Centro de Atención Institucional (CAI) Antonio Bastida de Paz, en Pérez Zeledón, y son enteramente cultivados por 16 personas privadas de libertad de este centro penal, que han encontrado en la práctica de la agricultura una manera de mejorar sus habilidades para la convivencia y de adquirir nuevas competencias.


Yamileth Valverde Granados, directora del centro, explica que desde el 2017 comenzaron a incursionar en proyectos agrícolas dirigidos a la población privada de libertad con el fin de brindar insumos al proceso de inserción social.


“Estos proyectos han venido a fortalecer el conocimiento en vocación agrícola que tienen las personas privadas de libertad de este centro, en especial en condición de sentenciados. Cuando hablamos de ejecución de la pena es un aspecto relevante para que ellos puedan ir construyendo su plan de egreso del sistema y, una vez que estén afuera, no reincidan en la comisión de delitos”, añadió la directora.


Las frutas, verduras y hortalizas cosechadas se destinan al consumo del centro, tanto para los funcionarios como para la población penal.


El proyecto, además, ha representado la oportunidad para que puedan adquirir nuevos conocimientos y habilidades técnicas en el campo agrícola. Aunque la mayoría de los cultivos se hacen de manera tradicional, también han incursionado en la hidroponía con la siembra de lechuga, culantro y apio.


Con el apoyo del Departamento Industrial y Agropecuario, el Centro les proporciona todo el equipo y las herramientas necesarias para su labor, como cuchillos, bombas de fumigación y botas, entre otros.


“Ingresar al sistema penitenciario no significa el fin de la vida productiva ni la paralización del aprendizaje. A través de estas iniciativas, el Ministerio de Justicia y Paz cumple con su deber de propiciar procesos de inserción social y de humanización de los espacios carcelarios”, enfatizó la jerarca de esta cartera, Fiorella Salazar Rojas.


Esto lo reafirma Valverde, al indicar que los privados de libertad que participan en estos proyectos influyen de manera positiva en sus compañeros, ya que estos se proponen la meta de mejorar su conducta para poder ser parte del programa, pues uno de los requisitos es tener buenas relaciones interpersonales con los demás.

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